Alexander se dio cuenta de que
todos tenemos hábitos inconscientes que exponen nuestro cuerpo al dolor y la
tensión innecesaria cuando realizamos movimientos regulares, sin pensar en
ello. Por ejemplo, se suele usar más fuerza cuando tenemos que levantar o empujar
objetos que nos pone en situación de riesgo para la espalda, hombros y cuello.
La técnica de Alexanders se basa en reeducar al cuerpo a utilizar sólo el nivel
apropiado de esfuerzo para una determinada actividad. El cuerpo tiene
suficiente fuerza y energía para realizar todas las actividades sin poner
exceso de estrés en los músculos y las articulaciones. Una vez que la Técnica Alexander
se aprende, se puede aplicar a cualquier simple actividad que usted hace todos
los días sentado, tumbado, de pie, caminando, levantando y empujando cosas.
Además de conservar la energía necesaria para las tareas, la Técnica Alexander
mejora el movimiento del cuerpo, el equilibrio, el apoyo y la coordinación
general.